Patrones que veo semana tras semana en dueños de tiendas, talleres, restaurantes y negocios locales. Los mismos errores que los hacen trabajar un montón pero ganar poco.
"Llevo años viendo los mismos problemas repetirse. Dueños que trabajan 12 horas al día pero su negocio no crece. Si te sentís atrapado en tu propio negocio, esto es para vos."
El cansancio de empezar de cero todos los meses
"Ángel, estoy podrido. Todos los meses es lo mismo: me gasto un montón llamando a conocidos, yendo a repartir tarjetas, rogando que me pasen algún contacto. Es como si nunca pudiera respirar tranquilo."
Te la hago corta: si tenés que salir a buscar clientes, tu negocio no es un negocio, es un trabajo disfrazado. La posta es que los clientes te encuentren a vos. ¿Vos querés trabajar 12 horas cazando o 4 horas atendiendo?
Así funciona un negocio que depende 100% del dueño
Mirá, lo que me funcionó a mí y a mis clientes: dejá de perseguir y empezá a atraer. No es magia, es sistema. Te juro que esto cambia todo. Cuando los clientes te buscan a vos, el nivel de estrés baja un montón.
La trampa de creer que el precio es lo único que importa
"No puedo subir precios porque a la vuelta está la pizzería que vende más barato. Y yo que me rompo el lomo haciendo todo artesanal... Termino trabajando por dos mangos."
Acá está la posta: el cliente que te elige solo por precio, te abandona por 10 pesos menos. Vos terminás atrapado en una carrera hacia abajo: más trabajo, menos ganancia, más dolor de cabeza. ¿Eso es lo que querés?
Lo que realmente ve el cliente al ver a los dueños de negocios compitiendo por precios
No vendas pizza, vendé la experiencia de comer en familia sin preocupaciones. No vendas reparaciones, vendé la tranquilidad de que el auto no se va a romper en la ruta. Fijate en tus mejores clientes: ¿qué es lo que realmente les gusta de vos?
Ser el bombero de tu propio negocio
"La semana pasada me agarró una gripe fea. Tres días en cama. ¿Sabés qué pasó? Casi no hubo ventas. Mis empleados no saben vender como yo, no saben resolver los problemas. Soy el motor y si me paro, todo se para."
Te lo digo en serio: si tu negocio depende 100% de vos, no tenés un negocio, tenés un trabajo con más responsabilidad. El día que te enfermás, te querés tomar vacaciones, o pasa algo familiar, ¿todo se cae? Eso no es sostenible, amigo.
Si no entiendes los pormenores de tu negocio es como jugarle a la suerte
Los negocios que prosperan funcionan como una máquina, no como una persona. Tienen procesos claros, cosas que se hacen igual siempre. No es que el dueño no trabaje, trabaja EN el negocio (pensando, mejorando) en lugar de trabajar EN el negocio (haciendo todo).
Vivir apagando incendios en lugar de construir algo que valga la pena
"Llego con una lista de cosas importantes: armar las redes sociales, organizar los turnos mejor, hablar con los proveedores. Pero aparecen 5 'urgencias' y termino el día destrozada pero sin haber tocado nada de lo que realmente importa."
Lo urgente grita, lo importante susurra. Pero fijate: lo importante es lo que realmente te hace crecer. Planificar, crear sistemas, pensar en el futuro. Si solo apagás incendios, nunca vas a construir un edificio a prueba de fuego.
Aplazar un problema no elimina el problema, solo lo hace más grande con el tiempo
Reservá 1 hora al día (sí, solo 1 hora) para trabajar EN el negocio. En esa hora, no hagas nada de lo urgente. Solo pensá, planeá, diseñá, organizá. Te juro que esa hora va a valer más que las otras 8 que pasás corriendo.
Conducir tu negocio con los ojos vendados
"Ángel, te soy sincero: no tengo idea si estoy ganando o perdiendo. Veo plata entrar, veo plata salir, pero no sé cuánto me cuesta realmente cada cliente. Tomo decisiones a lo loco."
No necesitás ser contador. Necesitás conocer 4-5 números clave de tu negocio. Si no sabés esos números, estás jugando a la ruleta rusa con tu esfuerzo. ¿Vas a seguir apostando tu tiempo y energía sin saber si realmente vale la pena?
Quien no maneja sus finanzas es vulnerable a cualquier inconveniente
Empezá con estos 3 números: 1) Cuánto gastás al mes en conseguir clientes, 2) Cuánto ganás en promedio por cliente, 3) Cuántos clientes nuevos necesitás cada mes para mantenerte a flote. No es complicado, pero te abre los ojos.
Estos 5 errores no son teoría. Son realidades que veo todos los días en dueños de negocios como vos. Gente que se rompe el lomo pero no ve los resultados que merece.
Sé sincero con vos mismo. No hay examen, nadie te va a calificar. Pero reconocerlos es el primer paso para cambiar las cosas. Yo cometí varios de estos errores cuando arranqué, te lo juro.
Te lo digo en serio porque lo viví: no hay dueño perfecto. Todos caemos en estas trampas en algún momento. Lo que importa no es ser perfecto, es ir corrigiendo de a poco.
Esta semana, elegí solo UNO de estos errores. El que más te duela, el que más te limite. Y concentrate solo en corregir ese. Nada más. Un paso a la vez, pero dale para adelante.
Pequeños ajustes, hechos constantemente, cambian todo. Tu negocio puede pasar de solo sobrevivir a realmente prosperar. Vos podés pasar de estar agotado a disfrutar lo que construiste. Lo digo porque lo vi pasar, no porque lo leí en un libro.